Samui : le sang-froid de Kumogakure

Samui: la sangre fría de Kumogakure

1998 palabras | Tiempo de lectura: 10 min

PersonajeKumoKenjutsuCuarta Guerra

En Samui, la sangre fría no es una pose: es un método de mando. Kunoichi de Kumogakure, jefa de equipo y hermana mayor de Atsui, atraviesa el manga sin alzar nunca la voz, allí donde Karui, Omoi y su propio hermano se acaloran por cualquier cosa. Frente a los hermanos Kinkaku y Ginkaku, ese dominio absoluto acabará sin embargo volviéndose en su contra.


Una kunoichi de Kumogakure

Samui es una kunoichi de Kumogakure, la aldea oculta de las Nubes. Entra en el relato en el capítulo 417 del manga, al frente de la pequeña unidad que se conoce como Equipo Samui. Alta, rubia, de rostro habitualmente cerrado, lleva un tanto sujeto en horizontal en la parte baja de la espalda y una versión acortada del chaleco táctico de Kumo.

Su rango es el de jonin. Como sus compañeros de equipo, combate con el kenjutsu, la vía de la espada que constituye la seña de identidad del País del Rayo. El manga no le atribuye ninguna técnica de ninjutsu espectacular: su valor está en su hoja, en su lectura del terreno y en una cultura marcial poco común. Es ella quien, en el campo de batalla, identificará las armas legendarias de sus adversarios y explicará su mecanismo.

Es la hermana mayor de Atsui, shinobi de Kumo de temperamento hirviente que maneja un katana recorrido por chakra de fuego. La pareja de nombres es un juego de palabras asumido: samui significa frío en japonés, mientras que atsui significa caliente. Toda la fratría cabe en esa oposición de temperatura, y el relato hará de ello un resorte dramático hasta el final.

Retrato frontal de una joven rubia de melena corta y flequillo recto, ojos azules, rostro inexpresivo, cuello gris abierto, ante un sotobosque oscuro
Samui, jonin de Kumogakure, de quien el relato retiene ante todo el rostro cerrado.

La sangre fría como método

La personalidad de Samui se define ante todo por lo que no hace. No grita, no provoca, no contesta a las pullas. Solo habla cuando es necesario, lo que la sitúa a contracorriente de un equipo formado por dos cabezas duras, Karui la impulsiva y Omoi el aprensivo, ambos alumnos de Killer Bee.

Esa economía de palabras va acompañada de un tic verbal convertido en su firma: la palabra cool, que emplea más que ninguna otra. El detalle parece anecdótico. Sin embargo, se convertirá en una cuestión de supervivencia durante la guerra, y resume bien su manera de ser, la de una profesional que rechaza el énfasis.

Esa flema le vale una confianza poco común. El Cuarto Raikage la considera capaz y fiable, hasta el punto de confiarle misiones diplomáticas delicadas fuera de la aldea. Sobre el terreno, su autoridad se ejerce sin levantar la voz: cuando Karui se pasa de la raya en Konoha y agrede físicamente a Naruto, basta con una llamada al orden de Samui para zanjar el incidente.

Su papel supera además el mando de tres shinobi. Al acercarse el conflicto, en la última reunión de preparativos, el Raikage le confía tareas de organización: formar una unidad de ataque sorpresa y repartir después el resto de las fuerzas en divisiones y ponerlas en formación. Samui pertenece al estado mayor tanto como al terreno.

Plano inclinado ante una empalizada de madera: una kunoichi pelirroja con la banda ninja de Kumogakure, el puño apretado, está de pie por encima de un chico de pelo rubio de punta tendido en la hierba
Karui agrede físicamente a Naruto durante la misión en Konoha: basta una llamada al orden de Samui para zanjar el incidente.

La misión en Konoha

La trama que la hace entrar en escena parte de un malentendido grave. Killer Bee, el jinchuriki de Kumo, ha desaparecido tras un enfrentamiento con Taka, y se acusa a Sasuke Uchiha de haberlo secuestrado. El Raikage envía entonces al Equipo Samui a Konoha con un doble encargo: avisar al Hokage de que Kumo se ocupará personalmente de Sasuke y de Akatsuki, y llevarse toda la información que Konoha tenga sobre ellos.

El equipo llega después del ataque de Pain y encuentra un cráter en lugar de la aldea. Samui consigue que un jonin local la lleve ante el Hokage para entregar la carta del Raikage. Tsunade está en coma; la kunoichi pide entonces a Shizune que la ponga en contacto con el nuevo dirigente, y es Danzo Shimura, que se presenta a sí mismo como el nuevo Hokage, quien recibe el pliego.

Su firmeza se mide sobre todo en una negativa. Naruto, que acaba de enterarse de la implicación de Sasuke, le suplica que le deje ver al Raikage. Samui se niega en redondo: se está celebrando la Cumbre de los Cinco Kage y ese chico no es oficialmente nadie. Sin embargo, lo recuerda como el ninja que los aldeanos veían convertirse en Hokage. El cálculo se impone a la emoción, que es exactamente su función.

El equipo abandona Konoha tras vaciar los archivos de la aldea sobre Sasuke. Esa marcha está vigilada: Yamato les ha colocado un rastreador mediante un clon de madera. Kakashi, Yamato y Naruto siguen así la pista hasta el País del Hierro, donde Naruto puede por fin defender la causa de Sasuke ante el Raikage. Este se niega, y los ninjas de Kumo se marchan con él. Volveremos a ver a Samui recibir al Raikage y a Killer Bee a su vuelta a la aldea.

Vista en picado de una sala de archivos con altas estanterías: tres ninjas están sentados alrededor de una mesa cubierta de documentos desenrollados y dos ninjas con chaleco verde permanecen de pie detrás de ellos
Los archivos de Konoha vaciados por el Equipo Samui antes de su marcha: la segunda parte del encargo confiado por el Raikage.

La Cuarta Gran Guerra

Cuando estalla la Cuarta Gran Guerra Ninja, Samui y Atsui son destinados a la Primera División de la Alianza shinobi, la unidad de combate a media distancia comandada por Darui. En la costa oeste del País del Rayo, esa división sufre el asalto combinado del ejército de Zetsu blancos y de shinobi devueltos de entre los muertos.

Darui se enfrenta allí a Kinkaku y Ginkaku, dos criminales salidos del pasado de Kumo, portadores de cuatro de los tesoros legendarios atribuidos al Sabio de los Seis Caminos. El hermano y la hermana acuden a echarle una mano, y es Samui quien detalla el funcionamiento de esas armas. La explicación queda interrumpida: a los dos los alcanza el Kokinjo, que les extrae el alma en forma de palabras, cortada acto seguido por la espada Shichiseiken. La palabra más empleada por cada uno se inscribe entonces en la hoja.

La trampa es una maldición sumada a un sellado: pronunciar esa palabra es ser absorbido para siempre por la calabaza Benihisago. Atsui, alcanzado por una oleada de llamas, suelta su palabra fetiche y desaparece el primero. Samui, en cambio, aguanta. Su sangre fría resiste allí donde la de su hermano cede, y donde la de Darui cederá más tarde a su vez.

Y es ese silencio el que la pierde. Ginkaku la amordaza con la mano para reducirla al mutismo y la usa como rehén. La regla del sello vale también en el otro sentido: uno puede ser sellado por haber callado demasiado tiempo. Darui la arranca de las manos de Ginkaku, demasiado tarde, y promete encontrar la manera de traerla de vuelta. La calabaza pasará después por las manos de Tobi, que codicia la parte del chakra del Kyubi encerrada con Ginkaku. El relato, no obstante, le hace justicia al final del todo: Darui cumple su palabra y libera al hermano y a la hermana del Benihisago después de la guerra. Prisioneros de la calabaza en el momento en que el genjutsu cubre el mundo, se cuentan incluso entre los muy escasos miembros de la Alianza que escapan al Tsukuyomi infinito.

Sobre el agua, un hombre corpulento de largo pelo gris y rostro agrietado sonríe mientras sujeta contra sí a una kunoichi rubia, con una mano tapándole la boca; de su cadera cuelga una gran calabaza marrón
Ginkaku amordaza a Samui y la retiene como rehén: bajo ese sello, callar demasiado tiempo condena tanto como pronunciar la propia palabra.

Tabla resumen

Aspecto Detalle
Identidad Kunoichi de Kumogakure, jefa del Equipo Samui, hermana mayor de Atsui
Rango Jonin
Capacidad Kenjutsu con tanto, unido a un conocimiento minucioso de los tesoros del Sabio de los Seis Caminos
Afiliación Kumogakure, después Primera División de la Alianza shinobi comandada por Darui
Papel destacado Entrega la carta del Cuarto Raikage en Konoha después del ataque de Pain, en manos de Danzo Shimura
Evolución Sellada en el Benihisago por Kinkaku y Ginkaku, y liberada después por Darui una vez terminada la guerra

Preguntas frecuentes

  • ¿Es Samui la profesora de Karui y Omoi?
    No. Karui y Omoi son alumnos de Killer Bee. Samui dirige la unidad enviada a Konoha, de la que ellos forman parte en ese momento del relato: es la jefa de la misión, no su maestra oficial. Su ascendiente se debe a su rango de jonin y a su capacidad para calmar los ánimos.
  • ¿Qué vínculo une a Samui y Atsui?
    Samui es su hermana mayor. Sus nombres forman un juego de palabras japonés, frío contra caliente, que describe exactamente sus temperamentos opuestos. Ambos sirven en la Primera División durante la guerra y acaban sellados juntos en el Benihisago.
  • ¿Por qué está sellada si nunca pronunció su palabra?
    Porque la maldición castiga también el silencio prolongado. Ginkaku le tapa la boca con la mano el tiempo suficiente para que el sello se active, aun cuando ella había resistido la tentación de hablar. Darui la arranca de sus manos, pero demasiado tarde.
  • ¿Usa Samui técnicas elementales?
    El manga no le muestra ningún ninjutsu ofensivo: combate exclusivamente con la espada. Un perfil de videojuego le atribuye un flujo de chakra Raiton en la hoja, pero ese dato no procede ni del manga ni del anime. Más vale, por tanto, atenerse al kenjutsu.
  • ¿Sobrevive Samui a la Cuarta Gran Guerra?
    Sí. Darui cumple su promesa y la libera del Benihisago junto con Atsui una vez terminado el conflicto. Su cautiverio incluso les ahorró el Tsukuyomi Infinito. Además, aparece en la quinta película de Shippuden, Blood Prison, junto al Raikage y a Mabui.

En resumen

En resumen, Samui ocupa en Naruto un lugar que pocos personajes secundarios alcanzan: el del mando competente, creíble y sin aspavientos. Jefa de equipo respetada, espadachina sólida, informadora valiosa sobre los tesoros del Sabio de los Seis Caminos, lleva el mensaje de Kumo hasta Konoha con una frialdad que contrasta con la agitación ambiente. Su destino durante la Cuarta Gran Guerra le regala además la más bella de las ironías: sellada no por haber hablado de más, sino por haberse callado.

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